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El caso de la Huelga del Salesianos Alameda

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Sobre la creciente conflictividad en los colegios particular subvencionados.

El caso de la Huelga del Salesianos Alameda.

“La huelga permitió a todos darnos cuenta de quiénes son los que mandan. Mucha gente que estaba enamorada del colegio y que daban su vida educando, se dio cuenta que para los curas, para la patronal de la educación, que son estos sacerdotes, nosotros somos solo un número y que no les interesamos”.

A nivel general del mundo sindical, desde que comenzó la implementación de la reforma laboral de Bachelet (abril de 2017) se experimentó un importante descenso en la cantidad de huelgas, sean estas legales o ilegales. No obstante, en el sector educacional particular (privado y subvencionado) ese descenso se experimentó de menor manera, manteniéndose como uno de los sectores con más conflictos dentro de las diversas áreas de la economía. Así, si durante los años 2015-2017 enseñanza había representado al tercer sector con más conflictos, en 2018 se posicionó en el primer lugar, con 28 huelgas en el sector privado, 26 de ellas legales (dentro de negociaciones colectivas regladas).  

Durante lo que va corrido del año esta conflictividad se ha mantenido, sumándose al extenso paro de casi dos meses llevado a cabo por el Colegio de Profesores a mediados de año. En muchas de las ocasiones las huelgas no terminan en grandes triunfos, pero son persistentes y en ocasiones sirven para que los sindicatos superen las posiciones conciliadoras. Uno de los conflictos más importantes en el sector subvencionado fue la huelga de 23 días que llevaron a cabo entre julio y agosto los trabajadores del Colegio Salesianos Alameda. Para ayudar a entender la persistente y fragmentaria conflictividad de este sector conversamos con Felipe, dirigente del sindicato del Salesianos-Alameda, quien nos contó sobre el sindicato, la huelga, los empleadores y las tareas necesarias de este sector de la clase trabajadora. Una versión resumida de esta entrevista aparecerá en la próxima versión impresa de La Intersindical (n° 30).

Sindicato Salesianos Alameda en la marcha convocada por el Colegio de Profesores, 20 de junio 2019. Foto: AIT.

Hola Felipe, para comenzar cuéntanos sobre el sindicato ¿Cómo se forma? ¿Cuántos trabajadores tienen? ¿Habían negociado anteriormente?

F: El sindicato se forma el 2016. Sindicato de Trabajadores del Establecimiento Salesianos Alameda que es el nombre formal del sindicato. Antes, los trabajadores teníamos dos formatos de organización, el Centro de Profesores y el Centro de Asistentes de la Educación, que negociaban de manera informal como estamentos, logrando determinados acuerdos a partir de negociaciones que tenían de forma voluntaria con el empleador. Hasta ese momento las relaciones entre trabajadores y el empleador iban bastante bien. Los trabajadores tenían varios beneficios, muchos trabajadores llevaban muchos años trabajando, los profesores jóvenes éramos los menos, entonces la mayoría estaban en una zona de confort importante, por lo tanto, no le interesaba el tema de sindicalizarse ni nada. Estaban conformes con lo que pasaba.

Pero a fines del año 2015 despiden a muchos profes y asistentes en el colegio, sin mayor justificación, por un tema de política de la congregación. Esto lleva a que el año 2016 nace el sindicato, con muy pocos trabajadores, 34 me parece que éramos al comienzo. El sindicato fue tomando fuerza, el año 2017 tuvo su primera negociación, donde lo que se ganó fueron dos días administrativos más, por lo que quedamos con 4 días administrativos, una semana de vacaciones de invierno y una semana más en verano para los asistentes de la educación, junto con un bono de locomoción y movilización. De esos beneficios lo que quedó fue los días administrativos, pues con la reciente Ley Miscelánea las vacaciones para los no docentes quedaron establecidas. Esta primera negociación fue importante no en términos económicos, sino que sentó precedentes para lo que pasó este año. La congregación siempre ha tirado un discurso de que tiene deudas, que están quebrados, de hecho, justifican el tema de los despidos como un plan de economía, porque los sueldos eran muy elevados. Entonces en esa ocasión la negociación se limitó a temas de días administrativos y vacaciones, dejando para la negociación 2019 temas económicos. Por esto, aspirando a esos beneficios el sindicato fue creciendo, y actualmente cuenta con 101 socios, de un total de 120 trabajadores que declara la empresa, incluyendo a los curas que viven en el colegio, que en realidad no son trabajadores del colegio. Entonces somos el 90% de los trabajadores, entre asistentes y profesores, porque somos un sindicato de trabajadores.

¿En esta ocasión cómo eran los ánimos del sindicato y cuál fue la respuesta de la empresa al petitorio?

Si bien hay profes que tienen buenos sueldos en el colegio, los profes que ingresan desde el 2011 en adelante, que ahora son la mayoría, porque ha habido mucha rotación, no tienen grandes beneficios permanentes dentro de sus contratos, y así también los asistentes, que tienen mucho menos. Entonces los ánimos ahora estaban centrados en eso, en conseguir un reajuste del 3% anualmente, un incremento en los bonos de locomoción y colación. Eso. Eran cosas bastante sencillas, no muy descabelladas. Pero la idea era conseguir beneficios permanentes en lo económico que anualmente hicieran incrementar tu sueldo. Entonces dentro del petitorio de 29 puntos que se entregó las ideas fuerzas eran esas, nosotros habíamos acordado que eso era lo más importante. Pero finalmente la respuesta de la empresa fue rechazar todo y dentro de las mesas de negociación no hubo diálogo, porque existe una figura del contralor, que es un tipo que negocia con todos los colegios de la congregación. 27 colegios salesianos del país negocian con el mismo tipo, un laico de la congregación que tiene mucho poder. Entonces él quería, en las tres mesas de negociación que tuvimos, que nosotros devolviéramos los 2 días administrativos ganados en la negociación anterior. Es decir, condicionó los posibles acuerdos económicos a que retrocediéramos en esos derechos ya ganados. Frente a esa actitud de intransigencia en la tercera mesa nos paramos y nos fuimos.

¿qué otros puntos tenía el petitorio?

Varios temas económicos. Un “bono marzo” que se pagara en febrero. El reajuste mencionado, un bono por capacitación, un bono por fiestas patrias y navidad, que se sumara al aguinaldo que entrega el gobierno, un bono por profesor jefe, un bono por matrícula y por “función cajero”, que de repente hay asistentes que tienen que cumplir diversas funciones en el proceso de matrícula en el colegio. Una cláusula de renuncia voluntaria, que devuelvan la plata del seguro de cesantía en el finiquito y así un par de cosas más de tipo económico.

En términos generales ¿qué evaluación hacen ustedes de la extensa huelga?

Lo más negativo fue lo económico. Con la huelga se hicieron los descuentos de los días no trabajados, por lo que nosotros tuvimos que llegar a un acuerdo, para cerrar la huelga, de que no se descontaran la totalidad de los días (23 días), pero igual se descontaron 14 días, divididos en 2 meses para todos los trabajadores, lo que igual fue un golpe al bolsillo importante. Eso fue lo que evaluamos más negativo. Pero con algo de los fondos del sindicato y con actividades que realizamos pudimos cubrir una parte de esos descuentos, pero sin duda no la totalidad.

Otro tema importante para el conjunto de los trabajadores tiene que ver con el tema de la conciencia. La huelga permitió a todos darnos cuenta de quiénes son los que mandan. Mucha gente que estaba enamorada del colegio y que daba su vida educando, se dio cuenta que para los curas, para la patronal de la educación, que son estos sacerdotes, nosotros somos solo un número y que no les interesamos. Haber estado parado afuera, toda esa cantidad de días no sirvió para que los curas se sensibilizaran. Ningún cura dio la cara en todo el proceso, siendo que ellos son los jefes. Ellos son los que están a cargo de la congregación y son para quienes nosotros trabajamos. Entonces eso fue triste para un número importante de compañeros, pero en realidad es positivo pues sirve para apreciar realmente para quienes estamos trabajando y cómo actúan, cuestión que es transversal en el sistema educativo.

Bueno, y claro, lo otro altamente positivo fue la unión de los trabajadores. Si bien siempre emergen opiniones diversas, el núcleo central del sindicato salió super fortalecido en las relaciones de nosotros por lo que significó haber estado en huelga. Estar en la calle juntos, estar acompañándonos, pasarla mal. Esa experiencia fortalece un montón el trabajo y lo que viene para adelante. El compromiso de los compañeros, el mirarnos como pares, el compartir de otra forma, el unirnos en esta lucha, que era la lucha por la dignidad. Que finalmente no se logró en su totalidad. Nosotros logramos pocos beneficios. Logramos el reajuste de locomoción y movilización, que aumentaron los bonos por evento, pero no era lo que queríamos. Nosotros queríamos ir más allá. Pero finalmente estábamos peleando con un perro muy grande y nos fue imposible doblarle la mano. Entonces lo que nosotros tenemos que hacer ahora es prepararnos mejor, para que en el próximo proceso de negociación tengamos más fuerzas y estar aún mejor preparados de lo que estábamos para enfrentarnos nuevamente.

Entonces, dentro de lo negativo está la pérdida económica, pero también tenemos el que muchos compañeros y compañeras se dieron cuenta dónde estaban. Eso yo lo veo de forma positiva, para que despierten. Muchos sabíamos que era así, pero otros estaban ilusionados con un discurso de la iglesia, del compromiso, de que “tú eres importante para nosotros”, cuando finalmente a ellos no les importas nada. Les importa recibir la subvención y que el colegio funcione con los menos problemas posibles, para no dañar su imagen.

Otro aspecto positivo, es que una parte de nosotros, de los trabajadores del Colegio, hasta antes de la huelga éramos bastante temerosos. De decir, de actuar, de pensar, de “qué van a decir”, de “que no hagay esto”, de no sé qué. Tenían un montón de prejuicios frente a cosas super normales. Sinceramente, yo nunca pensé que fuéramos a lograr sostener un proceso de huelga como el que tuvimos, porque pensaba que mis compañeros y compañeras no iban a ser capaces de levantarse hasta el final. Y eso fue un tremendo aprendizaje y un tremendo triunfo. Fueron capaces, dieron la pelea y luchamos. Eso es completamente positivo dentro de los balances. El espaldarazo que recibimos como dirigentes por parte de las bases, al respaldarnos y al avanzar juntos, a luchar juntos y construir juntos.

Foto: sindicato

Ustedes volvieron a clases a mediados de agosto, hace más de un mes ¿cómo ha sido la vuelta a clases?

Ha sido compleja la vuelta. Entre los trabajadores estamos bastante unidos y conectados. Pero con el equipo directivo ha estado tensa la relación. Más que con los curas, porque nosotros no tenemos relación directa con ellos, los directivos de los colegios salesianos son curas, pero no es que tengan una presencia muy activa en los colegios. El representante real es el rector, que es un laico que se llama Walter Oyarce, que lleva muchos años en el colegio, fue profe también. El rector, junto a su equipo directivo, han funcionado de forma bien extraña, tomando parte de una pelea, donde se ponen la camiseta por los curas y no necesariamente por el colegio. Entonces en ese sentido han sido bastante reaccionarios en sus formas, están como “cobrando la mano”, poniéndose super exigentes. Hace poco hubo un problema para una actividad en el contexto del 11 de septiembre. Unos cabros querían hacer una actividad, una intervención, y una profe les prestó, como siempre lo hace, una sala para que hicieran unos lienzos. Los cabros del Centro de Alumnos pidieron autorización para hacer la actividad y no les respondieron nunca. Finalmente, la actividad no se hizo, y los lienzos no se utilizaron, pero al final cacharon que la profe había apoyado y que los lienzos estaban ahí. Esto llevó a una reunión, donde el equipo directivo salió diciendo que “en los contratos de los profes se decía que no podían participar en actividades políticas”. Entonces están persiguiendo todo tipo de organización, están a la defensiva, super perseguidos. Poniendo cartas de amonestación a la profe por este hecho. Entonces está complejo el panorama. Los tipos han sido, el equipo directivo, bastante pesados tratando de demostrar que ellos tienen el poder, tienen el control. Como que ellos interpretan que el sindicato ya está pasando por encima de ellos. Entonces ellos quieran dar una vuelta de timón y demostrar que ellos son los que tienen el poder.

¿Y respecto a las recuperaciones de clases?

Finalmente, el Consejo Escolar fue el que decidió, nosotros como sindicato propusimos un par de cosas. Pero finalmente con los 4tos medios recuperación un par de sábados y los demás estudiantes, de 7mo a 3ero medio, vamos a seguir en clases normales hasta la última semana de diciembre.

Foto: sindicato.

Para terminar. ¿Cómo aprecias tú las tareas de los trabajadores de la educación del sector subvencionado?

Es un tema complejo. Los subvencionados quedamos fuera de un montón de causas porque finalmente esas causas las lleva el Colegio de Profes, el que tiene poca participación y representación dentro del subvencionado, pues representa básicamente a los profes municipales. Entonces falta mucha organización, pues el sector subvencionado es el lugar más precarizado de la educación, el que tiene menos estabilidad, mayor volatibilidad de trabajadores, más cantidad de despidos, más empresarios metidos lucrando con esta cuestión. Somos nosotros los que tenemos que lidiar con sostenedores que no les interesa la educación, pues ven esto como empresa. Y tenís un montón de ejemplos, de gente con un montón de colegios que lo único que hacen es lucrar, sin ningún interés en educar a los cabros. En ese sentido, falta mucha organización por parte del particular subvencionado. Falta organizarnos, falta crear una red. Hay experiencias que se han ido formando, profes que se van organizando, que van compartiendo, pero finalmente el diagnóstico es el mismo. Somos nosotros los llamados a unirnos como profes del particular subvencionado. Entender la precarización laboral que tenemos, entender que tenemos a unos negreros que nos explotan con nuestro trabajo y lucran con el futuro de nuestros estudiantes. En ese sentido existe este importante desafío que tenemos los profes y las organizaciones sindicales de los colegios particulares subvencionados. Debemos unirnos, y hay instancias, hay una Red de Profes que se está organizando, que está trabajando en pos de eso, con ciertas actividades. Pero falta ir concretando cosas, ir juntándonos e ir abriendo el círculo, en salir de la zona de confort que muchas veces te vende el sostenedor. Reunirte, conversar, hablar, despertar… darse cuenta de dónde estás y cómo te están explotando.

Durante la movilización nosotros recibimos apoyo de diversos sindicatos. No sólo del área de la educación, sino de forma transversal, como trabajadores, como miembros de la misma clase, con las mismas demandas. Nosotros estamos en las mismas luchas que cualquier otro trabajador. Cada uno desde su rol, desde su especialidad, su labor, pero la lucha es la misma. Esta lucha es igual para todos. En ese sentido el apoyo fue transversal, de bastantes sindicatos, en lo moral, en lo económico, lo que fue super importante igual. Estamos super agradecidos de todas las muestras de cariño y apoyo durante el proceso. Pero el gran paso es conformar una organización, una coordinadora que unifique las demandas del particular subvencionado y movilizarnos en pos de eso. Porque tú te vas dando cuenta que las demandas en las negociaciones colectivas en diversos colegios subvencionados, son bastante similares. Entonces tenemos que unificar esas demandas y juntos luchar por ellas, como si tuviéramos una misma patronal, que se expresa mediante diversos sostenedores, pero nos explota de la misma forma. Entonces yo creo que el camino es ese, si los particulares subvencionados no encontramos la canalización de nuestras demandas a través del Colegio de Profes debemos generar nuestros propios mecanismos de unificación de demandas, de unificación de luchas de forma universal en todos los colegios.